Comportamiento real, nuevas señales: los datos revelan cómo están cambiando los viajes en América Latina y el Caribe
El Travel Report 2026 del Mastercard Economics Institute se publica en un contexto de significativa incertidumbre económica global. ¿Por qué lanzarlo ahora y qué hace que la perspectiva del MEI sobre los viajes en América Latina y el Caribe sea especialmente relevante?
Precisamente por la incertidumbre. Es en estos momentos cuando los datos adquieren mayor relevancia.
Lo que aporta el Mastercard Economics Institute a esta conversación es una perspectiva diferente: analizamos el comportamiento real de las personas. Utilizamos datos transaccionales anonimizados de Argentina, Brasil, México y Colombia para entender qué están haciendo realmente los viajeros, no lo que dicen que harán.
Cuando un turista del Reino Unido paga una comida en un restaurante de Buenos Aires o un visitante canadiense reserva hospedaje en México, esa transacción cuenta una historia. Cuando se agregan millones de esas historias, emergen patrones que ninguna encuesta puede replicar.
La economía del turismo en América Latina y el Caribe está entrando en una nueva etapa. Las cifras de llegada de visitantes, por sí solas, ya no cuentan toda la historia. Lo que hoy importa es comprender de dónde vienen los viajeros, qué impulsa sus decisiones, cómo las dinámicas cambiarias influyen en sus elecciones y en qué destinan su dinero una vez que llegan a su destino.
De eso trata este informe. Y sus hallazgos tienen implicaciones concretas y accionables para destinos turísticos, instituciones financieras y empresas de toda la región.
¿Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que Argentina ocupa el segundo lugar a nivel mundial entre los destinos turísticos más sensibles a las variaciones del tipo de cambio. ¿Qué significa esto en la práctica?
Significa que cada vez que el peso argentino se deprecia, Argentina se vuelve más atractiva para el turismo internacional, y lo hace con una intensidad que muy pocos destinos en el mundo pueden igualar.
Nuestros datos muestran que una depreciación del 10% del peso argentino se asocia con un aumento del 9,5% en la llegada de turistas internacionales. A nivel global, el promedio para un movimiento cambiario de esa magnitud es de apenas 2,4%. Es decir, la respuesta de Argentina es casi cuatro veces superior al promedio mundial.
Solo Turquía supera a Argentina en este indicador, lo que posiciona al país entre los mercados turísticos más sensibles al tipo de cambio del planeta.
Para la industria, esto representa una oportunidad medible y recurrente. Cada vez que el peso se debilita frente a las principales monedas internacionales, Argentina se vuelve efectivamente más accesible para los visitantes extranjeros. Esto genera oportunidades para aerolíneas, operadores turísticos, hoteles e instituciones financieras.
Los datos también muestran cómo esto se traduce en patrones de gasto. Los visitantes brasileños, principal mercado emisor hacia Argentina, destinan el 37,3% de su gasto al hospedaje y el 27,1% a restaurantes. Los turistas del Reino Unido, por su parte, lideran el gasto en restaurantes, con una participación del 34,9%.
Brasil cuenta una historia muy distinta en el informe, centrada en cómo gastan los turistas más que en la dinámica cambiaria. ¿Qué revelan los datos?
Brasil está redefiniendo lo que significa ser un destino turístico de primer nivel, y lo está haciendo a través de las experiencias.
Nuestros datos muestran que los turistas en Brasil destinan el 27,1% de su gasto a restaurantes y el 2,4% a bares. En conjunto, estas categorías representan cerca del 29,5% del gasto turístico total. En comparación, el hospedaje concentra apenas el 17,8%.
En la mayoría de los destinos del mundo, el alojamiento suele ser la principal categoría de gasto. En Brasil ocurre algo diferente: los visitantes gastan más en comer, beber y disfrutar experiencias que en el lugar donde se hospedan. Esto dice mucho sobre la propuesta de valor del país y sobre lo que buscan los viajeros internacionales cuando deciden visitarlo.
El desglose por mercado emisor resulta aún más interesante. Los visitantes argentinos son quienes más gastan en compras, destinando el 36,9% de su presupuesto al comercio minorista. Los turistas del Reino Unido lideran el gasto en restaurantes, con un 33,7%, mientras que los visitantes chilenos registran la mayor proporción de gasto en experiencias en vivo, con un 7,3%.
Cada mercado presenta un perfil de comportamiento distinto y, para los operadores turísticos, este nivel de detalle tiene un enorme valor estratégico.
El informe analiza perfiles de gasto según el mercado de origen en los cuatro países estudiados. ¿Por qué son estratégicamente importantes?
Porque permiten pasar del marketing masivo al marketing de precisión. Y en turismo, la precisión marca una diferencia significativa.
Cuando sabemos que los visitantes ecuatorianos en Colombia destinan el 42,3% de su gasto al comercio minorista, la mayor participación registrada en una sola categoría entre todos los mercados emisores analizados en el estudio, es posible desarrollar estrategias altamente específicas a partir de ese conocimiento. Se puede identificar dónde invertir, qué marcas activar y qué corredores comerciales fortalecer.
Lo que hace especialmente valiosos estos perfiles es su consistencia. No se trata de observaciones aisladas, sino de patrones de comportamiento estables que aparecen de forma recurrente en los datos.
En México, por ejemplo, los visitantes canadienses son quienes más concentran su gasto en hospedaje, con un 38,2%, mientras que los viajeros del Reino Unido registran el mayor uso de operadores turísticos, con un 6,3%, lo que refleja una clara preferencia por experiencias organizadas y estructuradas.
Para las instituciones financieras, comprender los patrones de gasto según el mercado de origen también abre oportunidades para desarrollar productos más personalizados, ofertas segmentadas y mejores modelos de riesgo. Las aplicaciones comerciales van mucho más allá del propio sector turístico.
El informe identifica a Ciudad de Panamá como el principal centro de conectividad aérea de América Latina. Es una afirmación audaz considerando el tamaño y la infraestructura de ciudades como São Paulo o Ciudad de México. ¿Qué muestran los datos?
Los datos son contundentes.
Entre todas las rutas aéreas con origen en América Latina y el Caribe, Ciudad de Panamá lidera ampliamente el crecimiento de la capacidad aérea para la temporada de verano en el hemisferio norte, superando a Madrid, Bogotá, Buenos Aires, París y São Paulo.
Esto refuerza el papel de Panamá como uno de los principales centros de conexión de la región.
La conectividad aérea es uno de los factores que más influyen en la competitividad turística de un destino. Un hub sólido amplía el alcance efectivo de todos los destinos conectados a través de él.
Particularmente en los viajes dentro de América Latina y el Caribe, el creciente protagonismo de Ciudad de Panamá tiene implicaciones directas sobre qué rutas resultan viables, qué mercados se vuelven accesibles y qué destinos ganan o pierden competitividad.
Río de Janeiro y Lisboa también figuran entre las rutas con mayor crecimiento de capacidad, reflejando interesantes dinámicas transatlánticas. Sin embargo, el principal hallazgo es el liderazgo de Ciudad de Panamá, un fenómeno que merece atención.
Para aerolíneas, organismos de promoción turística y responsables de viajes corporativos, esta es una señal que debería incorporarse a la planificación de largo plazo. El centro de gravedad de la aviación en América Latina y el Caribe está cambiando.
El Business vs. Leisure Momentum Index destaca algunas ciudades inesperadas: Brasilia en el puesto 16 y Guadalajara en el puesto 20. ¿Qué nos dice esto sobre los viajes corporativos en la región?
Nos indica que el mapa de los viajes de negocios en América Latina se está diversificando.
La visión tradicional asume que la actividad corporativa se concentra principalmente en grandes centros financieros como São Paulo y Ciudad de México. Y siguen siendo ciudades fundamentales. Sin embargo, nuestro índice captura algo diferente: dónde está creciendo la demanda de viajes corporativos en relación con los viajes de ocio y qué ciudades muestran el mayor dinamismo.
La posición de Brasilia refleja cómo la capital política e institucional de Brasil está ganando relevancia en segmentos vinculados a asuntos gubernamentales, regulación, inversión en infraestructura y relaciones entre el sector público y privado.
Por su parte, Guadalajara refleja el crecimiento del ecosistema tecnológico y manufacturero de México. Es una ciudad cada vez más presente en las conversaciones sobre cadenas regionales de suministro y transformación industrial.
Para las aerolíneas que evalúan nuevas rutas, los operadores hoteleros que analizan oportunidades de inversión y las empresas de servicios financieros que diseñan nuevos productos, este tipo de inteligencia resulta especialmente valiosa.
Identificar que el impulso corporativo está creciendo en ciudades como Brasilia y Guadalajara es precisamente el tipo de señal que permite anticiparse a las tendencias del mercado.
¿Cuál es el mensaje central que el Mastercard Economics Institute quiere transmitir a la industria a través de este informe?
Que la economía del turismo en América Latina y el Caribe ya no se define únicamente por la cantidad de visitantes que llegan a un destino.
Hoy está determinada por las fuerzas que explican por qué viajan, cómo gastan y dónde se está formando la próxima ola de demanda.
El destino más sensible al tipo de cambio en las Américas es Argentina. El país donde los turistas gastan más en gastronomía y experiencias que en hospedaje es Brasil. Y la ciudad que lidera el crecimiento de la capacidad aérea regional es Ciudad de Panamá.
Estos no son pronósticos. Son señales de comportamiento que ya son visibles en los datos y que cuestionan muchas de las suposiciones sobre las que todavía opera una parte importante de la industria.
Lo que la inteligencia transaccional de Mastercard nos permite hacer es pasar de la intuición a la evidencia.
Los organismos de promoción turística pueden desarrollar estrategias de mercadeo basadas en el comportamiento real de sus segmentos de visitantes más valiosos. Las aerolíneas pueden comprender dónde se concentra la demanda y cuáles son los factores que la impulsan. Las instituciones financieras pueden diseñar productos alineados con la manera en que los viajeros de distintos mercados administran y utilizan su dinero cuando están en el extranjero.
Los fundamentos del turismo en América Latina y el Caribe siguen siendo sólidos y las señales que muestran los datos son claras. Nunca ha existido una oportunidad tan concreta para tomar decisiones basadas en inteligencia y evidencia, en lugar de hacerlo únicamente a partir de la intuición.
Eso es precisamente lo que el Mastercard Economics Institute busca hacer posible.